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Rechazo de demanda por práctica anti-sindical

Caso “Esquivel Ezequiel Iván c/ S.” – Sala IV CNAT, 18/08/17.

Recientemente, en un caso defendido por nuestro Estudio, la Sala IV de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo (“CNAT”) rechazó –en concordancia con lo dispuesto en primera instancia- una demanda pretendiendo la calificación de conducta antisindical, discriminatoria y antidemocrática de nuestro cliente (art. 55 de la ley 23.551 de Asociaciones Sindicales).

El actor pretendió acreditar que, desde su candidatura como delegado, la empresa comenzó una conducta persecutoria.

Que la argumentación del actor carece de precisiones respecto de los hechos concretos, persona y circunstancias, a través de las cuales se habría evidenciado la conducta persecutoria y discriminatoria que atribuyó a la accionada.

Que el actor menciona hechos que refieren a terceras personas y con anterioridad a su designación como delegado.

Que no surge la existencia elementos de juicio objetivos acerca de la alegada conducta proactiva que habría adoptado la empresa en contra de la campaña electoral del actor.

Que no se advierte una actitud hostil, persecutoria ni discriminatoria en torno a los derechos del actor como delegado gremial, y por tanto rechaza la acción deducida.

Que pensamos al respecto, «Si bien la Justicia del Trabajo es proclive a hacer lugar a este tipo de acciones, en este caso se pudo demostrar (por parte de la empresa) que no hubo conducta discriminatoria alguna. Por el contrario, se avanzó en una línea de defensa que permitió demostrar la carencia absoluta de fundamentos en que pretendía ampararse el actor, incluso mediante declaración de dirigentes sindicales. Tal fue la conclusión de la Justicia que le impuso las costas del proceso al actor, es decir que se le podría ejecutar los honorarios regulados cuando lo habitual es que las costas se impongan en el orden de causado (cada parte asume los honorarios de sus profesionales). El fallo trasciende el valor económico de la multa que fija la ley para estos casos ya que de haberse calificado como tal hubiera provocado un debilitamiento del Empleador en las Relaciones Laborales con los delegados y/o el personal mismo».

Estudio de Abogados.

Marcelo G. Aquino & Mariana Saban

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